A pesar de la crisis quién lee este artículo presupongo que tiene electricidad en su hogar porque si no fuera así no le sería posible cargar ni el teléfono móvil, ni el ordenador, ni la tableta,...y por tanto no tendría acceso a este blog. Y los pequeñajos que rodean al lector, y que han nacido hace pocos años, ni se imaginan lo que sería vivir sin electricidad. Posiblemente sepas de muchas iniciativas del tipo "vivir sin dinero", se trata de personas adultas que en muchos casos han vivido esclavos de la sociedad materialista y un día, más que cansados, deciden que puede existir un mundo sin dinero. Hay una muy conocida del británico Mark Boyle que decidió renunciar a todo lo que tenía durante un año para ver si era capaz de vivir sin dinero, y no sólo fue capaz sino que descubrió que era mucho más feliz. Siva esto de introducción para:
Una Noche Medieval: A la cálida luz de las velas...
Pues bien, esta semana os propongo una gran idea compartida por unos padres y que yo misma he llevado a la práctica en mi familia con un resultado asombroso. Es una iniciativa infinitamente lejana a la de Boyle, pero tiene un pequeño nexo común: que nuestros hij@s descubran cómo es una noche prescindiendo sólo de la iluminación eléctrica.





