En 150 palabras entre las que debe incluirse baile, regalo y estallar.
El pirata Diente de Plata había hecho estallar los nudillos de sus dedos, estaba orgulloso. Tras treinta años debatiéndose entre el baile de números de sus cartas de navegación, finalmente lucía en la proa el gran cofre del tesoro hundido con el Galeón Trotamundos.
Navegaba en son de paz hacia el Mar de las Sirenas Perladas, con una promesa que cumplir: devolver a Ágatha, Voz de las Profundidades, el tesoro arrebatado por los Trotamundos orientales. Entonces Diente de Plata había perdido la batalla, además de una pierna, la mano derecha y un ojo. Se iba a tirar por la borda cuando escuchó el canto de la sirena llorando la pérdida de un preciado regalo, la gran perla blanca, único legado de su madre. Decidió no morir hasta calmar el dolor de aquella criatura.
A la luz del sol abrió el cofre, la perla de los mares brilló como una estrella del océano.





