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viernes, 3 de mayo de 2013

Contando estrellas.


En el cielo oscuro de la noche hay un millón de estrellas, 
o eso me dijeron, y todas son bellas.
Yo solo quiero contarlas, ya lo he intentado.
Una a una, me lío, repito, me trabo...
Es más difícil aún que contar del peine púas.
Le echo mucha paciencia pero se ríe la luna.

Algunos me dicen que me he de olvidar,
pero no quiero dejarme embaucar.
Así que si te apetece puedes ayudar.
Cuando me canso me voy a dormir,
y ya sigo mañana otro poquitín.
Las veo aún brillar cuando cierro los ojos
¿tiene esto algún mal? ¡es sólo un antojo!
Ninguna pesadilla recuerdo haber tenido,
ni siquiera un mal sueño, de lo bien que he dormido.

Una estrella nueva cada día quiero ver, antes de yo desaparecer.
Y hasta agotarlas, yo no lo haré...

miércoles, 13 de febrero de 2013

el muñeco de nieve que quería ser futbolista


Tiempo de contar un cuento...


Erase una vez un muñequito de nieve que vivía en el jardín de una familia con tres niños, a los niños y a los mayores de aquella familia les encantaba el fútbol, y cada tarde de domingo veían jugar a un equipo que vestía de blanco y lo pasaban fenomenal. El muñeco podía ver los partidos a través de la ventana, y cada día le gustaban más. Soñaba con ser uno de aquellos jugadores blancos que se dirigían a toda velocidad hacia la portería, regateaban a tres contrarios, remataban y “Goool”. Cómo le gustaría llevar uno de esos balones en los pies, recorrer el campo entero para marcar; recibir los aplausos del público, los abrazos de los compañeros, la palmadita en la espalda del entrenador…

el niño bajito que alcanza la luna

luna-llena

Tiempo de fantasía...

Erase una vez un niño que era más bajito que el resto de los niños de su edad, pero estaba convencido de que algún día podría alcanzar la luna. Todo el mundo le decía: “Es imposible, la luna está muy lejos, colgada en el cielo, y nadie puede alcanzarla…” Pero él estaba maravillado con ella: con la luna llena, redonda, blanquita; era una cara alegre que le miraba desde el cielo con una gran sonrisa brillante. Cada noche la buscaba, a veces no la encontraba, pero cuando la linda carita de la luna le miraba desde el cielo observaba que le seguía todas partes. Pensaba: “¿Cómo dicen que la luna está colgada en el cielo, si ella me persigue a todas partes?”, y se imaginaba poder estar cara a cara con ella... Un día su profesora le pidió que pintara algo que le gustara mucho hacer. Él lo tenía muy claro y pintó una gran luna llena, redonda, con una sonrisa; y se pintó a sí mismo acariciando la sonrisa de la luna. Cuando sus compañeros vieron el dibujo se rieron: