Soneto a la araña perdida.
Erase una pequeña negra araña
que en mi alegre cuarto rosa moraba.
Su tela tejió en un rincón, malvada;
con gran sigilo, invisible y huraña.
Una noche de San Juan con luna llena,
mientras yo dormía bajo dosel tranquila,
valiente se acercó hasta mi camita;
y de picotazos rojos me llenó entera.
Ni rastro quedó de su invisible lecho:
de ira a mi mamá llenó, y certera,
¡de un escobazo la aplastó en el techo!
A la siguiente noche yo dormí serena,
con cierto resquemor dentro de joven pecho
pues el bichito murió por mi condena.
Luz Rodríguez
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Un dibujo de Claudia Serrano |
No me gustó el soneto, Luz Rodriguez. Es simpático, pero está muy mal encarado.
ResponderEliminarHay rimas asonantes y rimas consonantes. Cuando se escribe un soneto hay que decidirse por una de las dos.
El ritmo acentual de los versos es totalmente anárquico. Está muy mal acentuado. Y el discurso por momentos pierde el sentido.
Saludos.
Quitemoslle entonces la categoría de soneto! Gracias por tu opinión.
EliminarBuenísimo !!!
ResponderEliminarNo creía que las arañas fueran tan malas, creía que simplemente asustaban o se asustaban. Yo también le dediqué un poema a la araña, en este enlace lo puedes ver: http://reflexionaconpoesia.blogspot.com.es/2013/03/la-arana.html
ResponderEliminarRecibe un cordial saludo.
A mi me ha encantado, al igual que tu blog, es una oda a lo más común, una picadura de araña y las terribles consecuencias de toparse con una mamá cabraeada. Un abrazo
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